Cada botella es única
La personalidad del vino se conforma en cada cepa. Por eso, cada botella es única. Esta distinción viene marcada por diversos factores, entre ellos, la variedad de uva y las características del suelo dónde se cultiva. En nuestro país existen una gran variedad de uvas, muchas de ellas autóctonas, que dotan a cada vino de un gran personalidad.
Para empezar a distinguir y diferenciar los vinos es necesario conocer las uvas del que proceden. En España existen uvas autóctonas como la Bobal, típica de la zona de Levante, variedad predominante en la D.O. Utiel-Requena, pero también presente en la D.O. Valencia y la D.O. Manchuela. De ella se obtienen vinos tintos y rosados con una gran personalidad, de aromas muy frescos, ideales para consumir y para maridar con la gastronomía mediterránea. Si te gustan los sabores afrutados, tipo cereza, prueba con la Bobal.
Otra uva autóctona, muy presente en los viñedos que vemos a lo largo de nuestra geografía, es la Garnacha. Ésta es una variedad muy potente. Si la comparamos con un coche, podría encajar con un 4×4 de gama alta. Sobresale su personalidad sensual y elegante en los vinos dónde está presente, tanto en los monovarietales, dónde acapara todo el protagonismo, como en aquellos dónde está combinada con otras uvas. Hay varios tipos de Garnacha: tinta, blanca, peluda, gris, tintorera, una uva versátil, que puedes encontrar en muchos vinos de calidad tintos, rosados, blancos, cavas o los dulces, de postre.

La cepa Graciano es otra de las variedades autóctonas, originaria de La Rioja. Predomina en los vinos gran reserva de la D.O. Ca Rioja y la D.O. Navarra, pero también la podrás ver rotulada en botellas de algunos vinos andaluces, con el nombre de la “tintilla de Rota”, como se la conoce en Cádiz.
En Galicia, y en raras ocasiones, encontramos la Loureiro tinta, uva preferente de la D.O. Rías Baixas, cuyo cultivo se ha ido recuperando en los últimos años después de haber sufrido una plaga de filoxera. Actualmente algunos bodegueros han decidido apostar de nuevo por ella queriendo dar un nuevo impulso a esta uva.
Siguiendo con las uvas tintas autóctonas no podemos dejar de mencionar la Ondarrabi Beltza, necesaria para elaborar el txakoli tinto. Esta cepa vigorosa, originaria del País Vasco, comienza su floración a finales de mayo, así que estad atentos.
Para el txakoli blanco, se utiliza la Ondarrabi Zuri, cuyas características propias, por la tierra dónde se cultiva, permiten producir vinos que siempre sorprenden al paladar.
Entre las uvas autóctonas blancas que ocupan la mayor extensión en terrenos de cultivo, la Airen destaca en numerosos vinos de calidad de las D.O. La Mancha y D. O. Valdepeñas, entre otras. En la D.O Vinos de Madrid encontramos, por ejemplo, la Malvar.
La Albariño es la uva blanca autóctona de referencia en Galicia. Comparte protagonismo con otras, cuya superficie de cultivo es algo menor, como la Treixadura, Loureira, Caíño Blanco y Torrontés.
En España tenemos más de 100 uvas autóctonas y más de 600 variedades de viñedos. Para conocerlas todas síguenos y recuerda “ni cena sin vino, ni olla sin tocino” como dice el refranero popular.