El cambio climático y su influencia en el vino
Si te gusta el vino tanto como a nosotros, seguro que te suena el concepto terroir. Pero por si no lo habías escuchado nunca, te lo explicamos: es la palabra que los colegas franceses utilizan para designar la combinación de todos los factores naturales que influyen en la calidad final de un vino. Esta combinación incluye elementos como la temperatura, el viento, las propiedades del suelo o incluso la altitud a la que se cultiva un viñedo. Como podrás imaginar, no existen dos regiones con las mismas características ambientales, por lo que cada terroir es único y es el que le da una personalidad e identidad determinadas a cada vino. Las condiciones climatológicas juegan, por tanto, un papel crítico en su elaboración.
De lo que segurísimo has oído hablar miles de veces es el cambio climático. Lo que no sé si sabías es que afecta de manera muy directa a los viñedos… El cultivo de la vid está muy relacionado con el ritmo de las estaciones. La primavera y el verano en nuestro país son cada vez más áridos y calurosos y la combinación de factores clave como la evolución de las temperaturas, las consecuentes sequías y los cambios en los vientos han ido haciendo mella en la producción.
Así que, para todos aquellos que todavía se cuestionan la existencia del cambio climático, los viñedos dan buena cuenta de que, en efecto, las alteraciones en el medio ambiente son una realidad que está perjudicando al mapa del vino en España.
De hecho, la vid es una planta que necesita unas condiciones determinadas, relacionadas sobre todo con la temperatura y con el nivel de precipitaciones, para poder madurar de forma productiva. La variación de estas condiciones a consecuencia del calentamiento global afecta al resultado final del proceso de elaboración. El impacto del cambio climático en las plantas se hace evidente en el acortamiento del procedimiento de maduración, el aumento de algunas plagas, en la reducción de la fotosíntesis o en el envejecimiento y caída prematura de las hojas. Por ejemplo, la subida de las temperaturas conlleva un aumento en el azúcar de la uva y, por tanto, en la graduación del vino, lo que transforma complemente su sabor y olor.
Estos cambios han obligado a los productores a adaptarse y a implementar cambios para poder hacer frente a las consecuencias del calentamiento global. Como resultado del aumento de las temperaturas, la última vendimia se tuvo que adelantar y empezar a cosechar la uva antes de tiempo, siendo la elección del momento de la vendimia un factor clave para la producción de vino.
Para hacer frente a esta realidad existen algunas medidas que pueden tomarse a medio-largo plazo como cambiar el momento de poda, para retrasar el ciclo vegetativo, utilizar el riego por goteo para disminuir el estrés hídrico o incluso llegar a instalar molinos anti-heladas o redes antigranizo. Todo con el único fin de proteger el viñedo y conseguir que mantenga todas sus características propias.
Es evidente que el cambio climático se ha convertido en un problema que afecta cada vez a más ámbitos de nuestra vida. Por eso, lo ideal sería que, entre todos, adoptásemos medidas centradas en respetar nuestro entorno y promover el ahorro energético y así evitar que el medio ambiente en general y los viñedos en particular sigan sufriendo las consecuencias de nuestras acciones.
Así que ya sabes, si quieres seguir disfrutando de un vino de calidad libre de la influencia de las cambiantes condiciones ambientales, ten en cuenta que también está en tus manos.