Tanto en la fotografía como en el vino con D.O. el factor humano es esencial
Alberto Lizaralde (Aranjuez, 1979) forma parte del reducido grupo de jóvenes fotógrafos españoles que ha contribuido a que no se pierda la fotografía editada en papel. Su libro de fotografías, ‘Everything will be OK’, ha sido seleccionado como uno de los mejores libros de 2014, por Fhoto-Eye, ha estado expuesto en algunas de las galerías más prestigiosas del mundo, quedó finalista en Descubrimiento PhotoEspaña 2010 y ha sido nominado, en tres ocasiones, en el New York Photo Festival.
Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas, Alberto cuenta con una amplia trayectoria como realizador de cortometrajes y crítico cinematográfico, y se gana la vida como Director Creativo en una agencia de publicidad internacional, tarea que compagina con su verdadera pasión, la fotografía.

Hola Alberto. Estamos un poco confusos y no sabemos cómo denominar tu obra. ‘Everything will be OK’ es un libro con fotografías pero ¿cómo lo llamas tú?
Hola. Un libro con fotografías es una buena definición. También unas fotografías en un libro. En realidad es eso. Hace años se acuño el término “fotolibro”, para referirse a un conjunto de fotografías impresas en papel con un cierto orden, relación e intención entre ellas. ‘Everything will be OK’ hace uso de las imágenes para hilvanar un relato, para transmitir un sentimiento o una idea, para provocar una reacción en el espectador a través de una narrativa.
¿Qué te llevó a crearlo? ¿Cómo fue el proceso?
Llevaba tiempo haciendo fotografías para intentar transmitir con ellas el proceso emocional que una persona sufre cuando tiene un bache en su vida. El tema surgió a raíz de una situación personal aunque al reunir las fotografías tomó peso el hecho de crear una historia que pudiera ser interpretada como mía o como del espectador.
Después de mantener conversaciones con varias editoriales interesadas y perder un año en este proceso, la cosa no salía adelante. Me vine abajo. El trabajo de varios años se iba a quedar en el cajón de mi casa. Entonces se lo comenté a mi amiga Cristina de Middel, una reputada fotógrafa que ha realizado algunos de los mejores y más exitosos fotolibros a nivel internacional. Ella me dijo que ese libro se tenía que publicar sí o sí. Lo autopublicamos entre los dos costeando toda la producción y está a la venta en internet. El esfuerzo fue sobrehumano pero el resultado mereció la pena.

Martin Parr, uno de los fotógrafos más reconocidos internacionalmente en estos últimos 50 años, dice que el fotolibro ha llegado para quedarse. Tras tu experiencia, ¿crees que es fácil vivir hoy en día solo de la fotografía?
La verdad es que no lo sé. En mi caso no vivo de la fotografía sino que lo que me da un sueldo es mi labor como director creativo en una agencia de publicidad. Tampoco quiero vivir de mis fotos. Para mí la fotografía es una obsesión, una forma de expresarme, pero no una forma de ganar dinero.
Tengo muchos amigos que se ganan la vida exclusivamente con la fotografía. O mejor dicho, lo intentan. Algún otro vive holgadamente, no te lo voy a negar. De cualquier forma yo creo que en el mundo de la fotografía ocurre como en el de los actores. Unos pocos ganan mucho dinero, otros pocos pueden vivir, y la mayoría sobreviven siendo camareros.
Cada día podemos ver más imágenes en formato digital, ¿es un buen momento para volver a verlas en papel?
Yo creo que cada cosa tiene su magia. El digital, por la instantaneidad del resultado y la democratización de la técnica. El papel, por la magia de lo no perecedero. Abrir un álbum familiar no es comparable a ver las mismas fotos en un iPad. En el momento en el que aprovechemos de verdad la capacidad interactiva de las imágenes digitales y dejemos de usarlas como una simple colección de fotos en una pantalla la cosa cambiará. Y mejorará.
Y con tantas redes sociales y tanta imagen digital, tú, como fotógrafo profesional, ¿cuál nos aconsejarías si queremos difundir material de calidad?
En mi opinión cualquier lugar es bueno si es coherente con lo que queremos hacer y transmitir. Lo que no tiene sentido es inundar todas las redes sociales con las mismas fotografías con un pensamiento del tipo “si no las ven aquí, las verán allá”. Cada red social tiene sus particularidades: unas son más impulsivas, otras fomentan más la conversación… Lo importante es conocerlas y conocernos y ser coherentes. Lo que sí está claro es que si no estás en internet no estás en el mundo. Si quieres comunicarte tienes que hablar.
Movimiento Vino D.O. se ha creado para unir en un lugar común a las personas que sienten pasión por la cultura, la gastronomía y el turismo, con la intención de mostrar al mundo los valores de los vinos con Denominación de Origen. ¿Cómo retratarías estos valores?
La primera vez que entré en una bodega de un vino con Denominación de Origen me quedé sorprendido con la cantidad de factores humanos que intervienen en la calidad y sabor del vino. La fotografía tiene muchas similitudes con esto. El factor humano es lo más importante. La objetividad, como sabemos, no existe y cualquier decisión humana por pequeña que sea modifica el resultado. Desde la decisión de encuadrar aquí o allá hasta usar un tipo de cámara u otro. Supongo que a la hora de hacer un vino cualquiera de estas mínimas decisiones tienen igualmente una masiva implicación en el resultado final.
Gracias por tu tiempo Alberto.

