Txakoli de Getaria, una historia de recuperación
¿No respiráis el azote de la costa vasca al degustarlo? Sólo hay que cerrar los ojos para sentir el viento del norte atravesándonos… Y es que, con una extensión de 433 hectáreas de viñedo (en su mayoría emparrado), el 90% de la producción de la Denominación de Origen Getariako Txakolina se encuentra en la costa de Gipuzkoa.
La viticultura siempre ha sido una actividad preciada en esta zona y el afán por proteger los viñedos arraigó en estas tierras del norte cuando en 1397 se aprobaron, en la Junta General de la Hermandad de Gipuzkoa celebrada en Getaria, las primeras Ordenanzas de la provincia. En ellas se recogía la pena capital impuesta para toda persona que destruyera viñas, así que ¡ay de aquel que se atreviera a dañarlas! El motivo era que esta era una actividad fundamental en toda la zona. Para que nos hagamos una idea de la importancia del vino como actividad económica, basta resaltar que desde 1509 existió en San Sebastián un gremio de, nada más y nada menos, 400 podadores de vides.

Pero a veces las medidas proteccionistas no son suficientes y, además, no son eternas. En el siglo XIX, esas leyes fueron desapareciendo, lo que, unido a la entrada de vinos foráneos, desencadenó una crisis en el sector. Otro de los culpables del declive fue un enemigo que también se ha cebado con los viñedos de muchos otros territorios a lo largo de la historia: las plagas y enfermedades como la filoxera y el mildiu. Con este panorama, poco a poco la cantidad de viñedos fue menguando, hasta que solo quedaron 250 hectáreas.
Ya en el siglo XX, ese número de hectáreas descendió aún más y en los años 80 únicamente se contabilizaban 21 hectáreas de viñedo: tres de ellas en Zarautz y el resto en Getaria. Os preguntaréis entonces qué ha pasado, ¿cómo se ha llegado a las 433 hectáreas mencionadas más arriba en tan pocos años? Ha sido, como en tantas otras ocasiones, gracias al empeño de los viticultores que, tras haber sobrevivido a los tiempos más decadentes, siguieron luchando hasta conseguir renovar el sector, no solo en viñedos, sino también en bodegas. Gracias a su esfuerzo y a la calidad del producto guipuzcoano, el Txakoli de Getaria consiguió la Denominación de Origen en 1989.
Con cada botella con el sello de la D.O. Getariako Txakolina saboreamos una historia de recuperación; una historia de tradición en un territorio envuelto en los misterios de una lengua materna sin origen y canciones marineras que se enredan en el paladar.