LOS VINOS DE LA DO LEÓN DE LA AÑADA 2025 ALCANZAN POR NOVENA VEZ EN SU HISTORIA LA CALIFICACIÓN DE ‘EXCELENTE’
Los vinos de la añada 2025 certificados por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen León han vuelto a alcanzar la calificación de “excelente”, la más elevada en la escala de valoración técnica.
Lo consiguen por cuarta vez de manera consecutiva, tras haber sido evaluados doce vinos: cuatro blancos de Albarín y cinco rosados y tres tintos de Prieto Picudo, su variedad emblemática.
Es, además, la novena ocasión en la que el órgano rector de la zona de producción vitivinícola del sur-sureste de la provincia de León y norte de la de Valladolid conquista la más alta distinción a la calidad enológica, después de haberlo hecho consecutivamente para las cosechas de 2014 y 2015, posteriormente las de 2018, 2019 y 2020 y, finalmente, también las de 2022, 2023, 2024 y 2025.
La calificación la certificaron los integrantes de un comité de cata de nuevo muy experto y de riguroso perfil profesional, integrado por periodistas y críticos vinícolas, enólogos, sumilleres y representantes del sector hostelero y la alta cocina. La evaluación técnica se desarrolló en el restaurante Zuloaga Ezequiel, en la capital de la provincia.
El comité de calificación, básicamente externo, lo constituyeron trece catadores, entre los que se encuentran divulgadores y críticos vinícolas, profesores universitarios, enólogos, representantes de denominaciones de origen, hosteleros y sumilleres de reconocido prestigio.
El comité tomó como referencia cuatro blancos elaborados con uva Albarín y cinco rosados y tres tintos de Prieto Picudo, las dos variedades autóctonas con las que se elaboran los monovarietales de alta calidad.
Los catadores destacaron la viveza, limpieza, pureza y marcado carácter varietal como aspectos más valorados de una vendimia de 3.008.365 kilos de uva sanitariamente perfecta.
Los vinos de 2025 vuelven a destacar por su explosividad aromática y viveza en boca, especialmente los blancos de Albarín, con perfiles cítricos y tropicales característicos de la variedad, y una acidez equilibrada que aporta frescura.
Los rosados muestran frescura, intensidad y personalidad, mientras que los tintos jóvenes confirman la evolución de estas elaboraciones, con gran expresión frutal y fuerte carácter varietal.
En boca, los vinos muestran un perfil equilibrado, con gran potencial enológico y una clara expresión de la fuerza y personalidad de la Prieto Picudo.