“El vino es imprescindible para convertir un simple momento en un ritual”
Ubaldo Bhal recuerda que tuvo el primer contacto con el diseño a los siete años, cuando un vecino le enseñó a conectar una bombilla a un cable con su interruptor y su toma de corriente. Al día siguiente, cogió todos los jarrones y piezas cerámicas de la casa y creó una lámpara que todavía utiliza.
Hoy Ubaldo es una referencia en el diseño de producto hecho en Madrid. Una de sus últimas creaciones ha causado sensación. Se trata de “Mutantes”, una serie de dispensadores creados a partir de la observación de cómo reutilizamos los objetos.
Tiene su centro de operaciones en Madrid y visita a menudo Valencia, ciudad donde dice encontrarse muy a gusto y dónde acude desde hace tres años para desarrollar su labor en Paral-lel-2.
¿De dónde nace tu interés por el diseño de producto?
Una de las cosas que más interés me despierta es tratar de lleno con los objetos que nos rodean como nexo de unión entre el hombre y la realidad. Por eso me motiva mucho la arqueología, especialmente las primeras creaciones prehistóricas. Suelo visitar el Museo Arqueológico de Madrid y me parece increíble que una simple forma cóncava de barro tenga esa perfección por su simplicidad funcional, formas que nos siguen acompañando hoy día.
¿Qué tal ha ido “Mutantes” en la exposición Producto Fresco, de Matadero Madrid?
Muy bien. Ha habido mucha repercusión de ella en medios de comunicación, lo que nos ha permitido aumentar ventas y entrar en contacto con otros profesionales que nos han invitado a colaborar en algunos proyectos. Gracias a Producto Fresco y otras exposiciones impulsadas por diMad y Matadero Madrid, se están generando nuevas oportunidades en el diseño de producto, algo que es relativamente reciente.

¿Qué te impulsó a crear «Mutantes»?
Me impulsó, observar la espontaneidad de la gente al reutilizar las botellas con diferentes contenidos a los originales. Sólo era cuestión de hacerlo atractivo con el matiz artesanal de la cerámica y funcional, con prestaciones como el antigoteo o el caudal variable.
¿Cuáles dirías que son los mejores diseños de la historia?
Sin duda, para mí uno de ellos –si se puede considerar diseño- podría ser cualquier contenedor o recipiente. Una forma cóncava es tan simple y está tan ligada a su función que seguimos utilizándola hoy en día después de miles de años de forma natural. Otro, la bicicleta. Por ser un mecanismo sencillo y super eficiente. Soluciona el transporte, la sobrepoblación urbana, la polución y además es saludable. Y por último, las tecnologías de energía solar. Un sistema que da una respuesta global y que vuelve a conectar al hombre con el Planeta.
Y por el contrario, qué diseño necesitamos, que aún no esté hecho, ¿alguno por disparatado que sea?
Como imaginar es gratis, se me ocurren muchos ejemplos de conceptos – disparatados, eso sí-: Una ciudad con medios de transporte semipúblicos; por ejemplo, una red de transporte urbano formado por “cabinas” de alimentación eléctrica, sin conductor (los taxistas se reinventarían para entonces…) que se utilizaran sólo para el trayecto –fijado por GPS, está claro-, y regulada centralmente -fuera semáforos-. Yendo aún más lejos, un ralentizador de innovación y un limitador de crecimiento para todo aquello que no fuera realmente necesario (sin entrar ahora en matices…).

¿En qué trabajas ahora?
Ahora mismo estoy preparando el diseño para la próxima edición de un evento expositivo que llevo en colaboración con la UPV (Universidad Politécnica de Valencia) y que estará presente en la semana del diseño de Milán en abril. Además estoy con las primeras propuestas de un packaging de una bebida que saldrá al mercado el año que viene y con una identidad de un centro de yoga con un concepto interesante detrás. Aparte, estoy en fase de maquetas y prototipos de una serie de productos que analizan el packaging actual en relación con la prehistoria.
¿Qué te haría descorchar una botella de vino con Denominación de Origen?
Me encanta el vino -y estoy aprendiendo a degustarlo…-, así que simplemente haría falta una buena compañía. Para mí el vino es imprescindible para convertir un simple momento en un ritual.
En la imagen del vino, ¿qué crees que es más importante: la botella por su forma, tamaño y color, la presentación (embalaje), la etiqueta o el slogan que acompaña a su presentación?
Lo más importante es que todos los elementos vayan en la misma dirección comunicativa. Aunque en el fondo tendríamos que hablar de qué imagen se percibe realmente por el público y cuál es la posición respecto a otras imágenes similares, en general, el concepto a comunicar y la forma de hacerlo coherente serían a mi juicio lo más importante. Aparte, cada elemento tiene su relevancia en momentos diferentes de uso…
Presentar un diseño útil y de calidad es un largo proceso, como el del vino: el cultivo de la vid, la tecnología de la bodega, la maduración, los cuidados y atenciones, la edafología, la climatología… En trabajos así, en los que intervienen tantos factores, ¿cómo se llega al resultado final?
Hasta en los grandes proyectos en los que la gestión es tan importante, creo que una de las claves es la eliminación progresiva de todo lo prescindible. Básicamente por la simplificación de los procesos y la reducción de los recursos necesarios para poder redirigirlos en aumentar la calidad del producto.
¿Alguna necesidad vital?
La música. Escucho de todo, desde barroca, jazz, electrónica, rock de todas las épocas, folk actual… aunque soy más de autores y canciones que de géneros (Bach, Brad Mehldau, Vitalic, Black Sabath, Sufjan Stevens…). Me encanta descubrir nueva música. Estoy descubriendo grupos franceses muy buenos. También estoy enganchado a la lectura de M. Houellebecq, R. Dahl y J.M Coetzee. Sin embargo, cine, veo poco últimamente (me encantan los Coen).
Ubaldo ha sido un placer. Seguiremos con atención tus creaciones, la belleza que aportas a los objetos cotidianos. Estamos muy agradecidos de que formes parte de “Amigos de Movimiento Vino DO”.